Mirando la demografía en tales cultos, sueles ver personas propensas a la obesidad, a la pobreza y a los cuentos de hadas, ponen los últimos centavos que les quedan en una canastilla que se van pasando, creo es seguro afirmar que dentro de esos sitios nadie descubrirá como dividir el átomo.
Si el bien común tiene que inventar cuentos de hadas no es de ayuda para nadie, si las personas no creyeran harían exactamente lo mismo que hacen ahora solo que al descubierto, si lo único que hace decente a una persona es la expectativa de una recompensa divina, esa persona es un pedazo de mierda. Esta gente tiene que reunirse, contarse a sí mismos historias que violan todas las leyes del universo, ¿solo para poder sobrellevar el día?, esto ha sido así desde que un mono vio al sol y le dijo al otro mono: ‘’oye, el de allá arriba me dice que me tienes que dar tu maldita parte’’, la gente, son tan frágiles que prefieren poner una moneda en el pozo de los deseos antes que comprar la cena.
El predicador usa la transferencia de miedo y auto desprecio a un recipiente autoritario, es catarsis, él absorbe su temor con su narración, esto es efectivo en proporción a la cantidad de certeza que pueda proyectar, algunos antropólogos lingüistas creen que la religión es un virus del lenguaje, reescribe ciertas vías en el cerebro, adormece el pensamiento crítico. La falacia ontológica de esperar una luz al final del túnel, es lo que el predicador te vende, igual que tu psiquiatra, el predicador alienta tu capacidad para la ilusión y te dice que es una virtud, siempre se gana buen dinero haciendo eso, es un desesperado sentido de derecho mirando al cielo… ‘’seguro todo esto es para mí, yo soy tan importante, yo soy tan importante ¿verdad?’’.Por: Nic Pizzolatto
Script Primera Temporada de ''True Detective''.

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